Cada corte tiene su encanto, pero su verdadero potencial se revela en el punto de cocción justo. Ya sea que prefieras un rib eye jugoso o una posta rosada al punto, conocer los términos y temperaturas te ayudará a dominar el arte de la carne. Acá te dejamos la guía que todo parrillero y amante de la carne debe tener a mano.

El punto azul, también conocido como “blue rare”, es la cocción mínima que puede tener una carne. Es apenas sellada por fuera y totalmente roja y fría en su interior. Solo se recomienda para cortes de alta calidad y personas que disfrutan el sabor más puro de la carne. La temperatura interna no debe pasar de los 45 a 48 grados, y se debe cocinar por muy poco tiempo.
Un paso más arriba está el término “casi crudo” o “rare”, donde la carne conserva un centro rojo brillante y tibio. El exterior se dora levemente, pero la textura sigue siendo muy jugosa. Ideal para cortes como entraña, rib eye o bife de chorizo, alcanza entre 49 y 52 grados internos.
Si buscamos el equilibrio perfecto entre sabor, jugosidad y textura, el punto medio menos, o “medium rare”, es el favorito de los parrilleros. Aquí la carne mantiene un centro rojo rosado, y se siente más tibia al tacto. Logra una cocción interna de entre 54 y 57 grados, destacando lo mejor de cortes premium sin perder su esencia.
El punto medio, o “medium”, lleva la carne a un estado más cocido, pero aún jugoso. El centro se vuelve más rosado claro y la textura más firme, ideal para quienes buscan un equilibrio sin extremos. Es una buena opción para cortes como posta rosada, pechuga de pollo deshuesada o lomo de cerdo, con temperaturas internas que van de 60 a 63 grados.
A punto más, también llamado “medium well”, es para quienes prefieren la carne con poco rosado al centro. Se siente más firme y contiene menos jugo, aunque bien ejecutada sigue siendo sabrosa. Aquí la temperatura va entre los 65 y 68 grados. Es una opción común entre quienes prefieren no ver nada rojo en el plato.
Finalmente, el punto bien cocido alcanza los 70 grados o más. En este estado la carne está completamente cocida por dentro, sin rastros de color rosado. Aunque puede secarse si se pasa de cocción, es ideal para preparaciones como guisos o mezclas con carne molida, donde lo importante es la seguridad alimentaria más que la jugosidad.
Para lograr el punto exacto, en The Beef recomendamos usar siempre un termómetro de cocina. Es la forma más precisa y profesional de cocinar sin adivinar. Además, no olvides dejar reposar la carne unos minutos antes de cortarla. Ese descanso permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede realmente tierna. Y por supuesto, evita pincharla con tenedor; usa pinzas para moverla sin perder sabor.
Dominar los puntos de cocción no es solo una técnica, es una forma de respetar el producto. Y en The Beef, cada corte está pensado para que lo disfrutes como debe ser.